Disfrutar con las confidencias de María

Santiago Chivite Navascués

Conversaciones con María

Madrid, Ediciones Paulinas, 2019

De  la misma manera que el autor y el prologuista, pienso que este libro pertenece al género pastoral de la catequesis tanto por sus contenidos como por el lenguaje que utiliza y por los destinatarios a los que se dirige. El asunto es el núcleo de las enseñanzas cristianas: la vida, la muerte y la resurrección de Jesús de Nazaret, y sus mensajes de amor, de perdón, de misericordia, de servicio a los pobres y de ayuda a todos los que sufren. En mi opinión, los rasgos más caracterizadores del lenguaje de esta obra son la claridad, la sencillez de las palabras, la fuerza de las imágenes y la variedad de recursos pedagógicos y literarios que el autor, un periodista de raza, emplea para explicarnos las vivencias más hondas de María logrando así que aprendamos, nos emocionemos y, en ocasiones, sonriamos.

De manera especial hemos de valorar su estilo dialogal porque, como es sabido, la conversación es el cauce más directo y más eficaz para conectar con los intereses -con la vida- de los lectores u oyentes. Especialmente atractivas me resultan esas series de preguntas que el apóstol Juan o la prima Isabel dirigen a María y las respuestas concretas que, precisamente por su sencillez, nos descubren las profundas huellas que marcaron las experiencias compartidas con Jesús, con los apóstoles, amigos y seguidores del Maestro, y nos ayudan para que  identifiquemos los ecos más profundos de sus vivencias interiores.

Algunas de las confidencias que nos cuenta el autor, además de sorprendernos, ponen de manifiesto su habilidad periodística e, incluso, su destreza literaria para penetrar en el mundo interior de esta mujer sencilla, buena y cercana. Como ejemplo podemos citar la curiosidad de María por saber si los apóstoles entendían a Jesús: -“¿Pero le entendíais todo lo que decía?” –“Pues, según María, -respondió Juan- cuando dijo me veréis y no me veréis a ver, cuando nos dio de comer su cuerpo y su sangre a través del pan y el vino, cuando habló de que convenía que muriera… no siempre le entendimos”.

Aunque no es un libro técnico sí puede proporcionar una importante ayuda a los agentes de pastoral para que mejoren el lenguaje directo y para que utilicen la conversación, ese arte que, en contra de las apariencias, es difícil y eficiente. Recordemos que deriva del término latino “conversus” que significa “convertirse”, cambiar los pensamientos, las convicciones y la vida. La experiencia nos confirma cómo, cuando sabemos escuchar y hablar, ciertas conversaciones nos transforman en alguien distinto. En mi opinión, el lenguaje dialogal de este libro sigue las orientaciones del papa Juan Pablo II cuando reclama que la acción pastoral ha de renovar los medios y los modos de hacer llegar el mensaje al hombre de hoy, inmerso en una sociedad que pide medios de comunicación inmediatos y eficaces, además de emplear nuevas expresiones, un nuevo lenguaje conceptual  que lleguen verdaderamente al hombre en las situaciones concretas. No es extraño, por lo tanto, que muchas de estas conversaciones hacen que se abran las puertas de nuestras almas porque sus mensajes conectan con nuestras sensibilidades, nos animan a cambiar e, incluso, serenan nuestros ánimos. Su calidad catequética reside, a mi juicio, en la estimulante capacidad que encierra para hacernos leer, disfrutar, pensar y aprender de la vida o, en otras palabras, en su potente vigor “pedagógico” para orientar y para alentar el aprendizaje de la lectura, de la escritura y, por lo tanto, de la vida.

José Antonio Hernández Guerrero

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