Los internos de Botafuegos se consagran al Corazón de Jesús

Durante todos los viernes del mes de junio, la Pastoral Penitenciaria ha ofrecido unas charlas preparatorias para la Consagración al Corazón de Jesús. Un grupo de 68 internos han asistido a ésta preparación ofrecida por el capellán trinitario, P. Manuel García. El tema central ha sido “Herido por nuestro amor”. Los internos han vivido un proceso de acercamiento a la figura de Jesús, destacando la misericordia, el perdón y la ternura de Jesús de Nazaret. Nuestro Dios tiene corazón, del cual mana sanación para todos los que se acercan a Él. Los internos han sacado de su corazón todo aquello que le contamina, atormenta y le impide vivir. Todos necesitamos vaciarnos de aquello que nos impide amar para poder vivir como verdaderos cristianos.

Los internos han vivido esas espinas que llevan clavadas en su corazón. Espinas que son nacidas del pecado y les ha hecho sangrar. Unas espinas que han producido heridas en su vida personal, familiar y social. Pero como nada es imposible para Cristo. Los internos de Botafuegos han puesto todos sus sufrimientos en las manos de Jesús, manifestando su perdón y reparación.

El sábado 29 de junio, el salón de actos se llenaba para vivir la Eucaristía. En ella 97 reclusos se consagraban al Sagrado Corazón de Jesús, abandonando su corazón al Corazón de Jesús. Desde el altar se pidió la ayuda y protección para con todos los enfermos de la prisión, funcionarios, trabajadores del centro y todas las familias de los internos. Deseando que todos seamos uno en el amor de Dios.

Después de la Consagración, el capellán impuso a cada interno una medalla del Corazón de Jesús con un detente para que lo llevaran consigo como símbolo de su consagración al Amor de los amores.

En la capilla del centro penitenciario queda grabado en un azulejo elaborado por los mismos internos la imagen del Corazón de Jesús, para recordar a todos los que pasen por ese lugar, que Dios continúa amando a los más necesitados de su corazón.

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