Los presos de Botafuegos celebraron la festividad de la Virgen del Carmen

Muchos de los internos de Botafuegos llevan grabada en su piel la imagen de la Virgen del Carmen. Una Virgen que los ha guiado a lo largo de toda su vida. Aunque están privados de libertad su esencia marinera permanece en ellos como si fuera ayer. Todos tienen experiencias de mar, pues provienen de familias sencillas y pobres que han trabajado durante toda su vida para ganarse el pan dentro del oleaje del mar.

La Virgen del Carmen es la reina de los mares, pero también es la protectora de sus vidas. Es la Virgen que de tantos males les ha librado y les continúa librando. Por eso, la prisión de Botafuegos en el mes de julio se convierte marinera, haciendo de ella un gran escapulario como signo de amor a la que da luz en sus noches más oscuras, María, la “Estrella de los mares”.

En la víspera de la Virgen se celebró una adoración al Santísimo con alabanzas y peticiones, en un clima de silencio y adoración. Un momento para poner ante Jesús todo lo que somos y tenemos. Después de la adoración, los internos sacaron de sus carteras todas aquellas fotos de sus seres queridos para ser bendecidas por la Virgen. El capellán trinitario derramó la bendición sobre la gente del mar y sus seres más queridos, terminado con la Salve Marinera y la entrega de unas camisas blancas con el rostro de la Virgen.

Sin duda, la celebración de la Virgen fue un gran acto de amor mariano. El Salón de actos convertido en capilla parecía una marea de gente con camisetas blancas para venerar a la Virgen. Más de 250 internos se acercaban para vivir la Eucaristía en un día tan especial. Durante la celebración muchos lloraron al recordad la pérdida de sus seres queridos. Muchos han muerto en el mar por alimentar a sus familias y otros por culpa de la droga.

Al finalizar la Santa Misa de los internos tomaron las andas de la Virgen del Carmen para posesionarla, todos querían tocarla, besarla, abrazarla… En un segundo todas las flores desaparecieron de la barquilla para poder llevarle algo de la Virgen a sus compañeros de celda o a sus familiares. Una vez más la Virgen estaba con sus hijos y sus hijos con su “Madre”. Cuando las internas tomaron las andas se descalzaron para llevar a la Virgen, querían tocar el frío del suelo para poder presentar sus peticiones y plegarias.

Otra vez más, la Virgen tocó lo corazones de sus predilectos, derramando una lluvia de gracias sobre la prisión y derramando su ayuda y consuelo a los más necesitados.

Desde la Pastoral Penitenciaria damos las gracias al Centro Penitenciario de Botafuegos por ofrecernos la posibilidad de vivir éstos momentos y a la Parroquia de Puente Mayorga con su párroco D. José Billén por prestarnos las andas y la imagen de la Virgen del Carmen para celebrar un día tan importante para los internos de Botafuegos.

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