J. Philippe: «Los Apóstoles tampoco tuvieron una situación fácil y no tuvieron miedo»

No ha habido lugar para otra cosa que no fuera la oración en la jornada de retiro que Jacques Philippe ha dirigido a varios centenares de personas en el Colegio de las Esclavas de Cádiz. Ni la traducción, perfectamente realizada, ni el tiempo han sido obstáculos para que este sacerdote francés haya sido instrumento de oración para muy diversas personas y atendiera a aquellos que se han acercado a él para que le firmara sus libros (cosa que hace agachado en el suelo si no hay mesa) o preguntarle alguna cuestión. Con la misma sonrisa responde a una pequeña entrevista para la web del Obispado en la que, con tres respuestas, abarca temas de un enorme calado espiritual. 

 

P- El retiro que usted ha predicado a los laicos en Cádiz ha estado centrado en los tiempos de prueba en el sufrimiento. En muchos de sus libros se trata de algún modo, un modo de sufrimiento que es la zozobra interior ¿es una constante en el mundo actual esta falta de paz?
J. P- El tema de este retiro  es un tema que me propusieron, no lo pedí yo, pero me lo pidieron. Es verdad que en el mundo de hoy con es fácil hallar la paz. Sin embargo es una promesa que nos da Jesús, que nos dice “Mi paz os doy”. Y no siempre puede uno estar en una paz perfecta, porque hay momentos de combate, de lucha…etc., y esto es normal.

Lo que me parece importante es, a través de la oración, de la fe, de la relación personal con Dios…, acoger esa paz que Cristo ha prometido y mantenerla en el corazón todo lo posible. Esa paz nos permite acoger la gracia de Dios de forma mas abundante y tomar buenas decisiones.

Cuando tenemos el corazón en la confianza, en el abandono, en paz puede amar más, es más libre para acoger el amor de Dios y compartir ese amor y no digo que eso siempre sea fácil. Los medios que adoptamos para recobrar la paz, a través de la fe, la oración apoyándonos en la palabra de Dios nos ayudan a estar más abiertos, a ser más libres, conducidos por el Espíritu, para hacer el bien que somos llamados a hacer, para recibir y para comunicar el amor de Dios.

 

P- Actualmente nuestra sociedad es lo que muchos llaman “post cristiana”. No se tienen referencias de fe o se ha vivido una fe aparte del resto de las ocupaciones vitales, como un añadido que se pone y se quita ¿Cómo afrontar esta realidad que se presenta contraria a nuestra fe? ¿Cómo responder a esta llamada constante de Dios a la evangelización?

J. P- Creo que es la situación del mundo de hoy y debemos aceptarla. Ya no estamos en un mundo donde predomina la cultura cristiana pero yo diría que esta es la situación que tenían los Apóstoles y no tuvieron miedo. Vivieron el Evangelio, intentaron transmitirlo.

El problema es que la gente cree conocer el cristianismo, pero es con frecuencia, un conocimiento superficial y falso. Es más difícil traerles a la verdad de la fe cristiana pero al mismo tiempo hemos de hacer lo que podemos, vivir, dar testimonio, anunciar el Evangelio, confiar en la gracia del Espíritu Santo, no es el único momento en la historia donde los cristianos se ven en contextos difíciles, es justamente una llamada para una fe mas profunda, para una mayor confianza en Dios y para tener mas generosidad a la hora de ser cristianos y anunciar el Evangelio.

P- ¿Y cuando llega el desánimo…?

J. P- Dios esta ahí. Es el mismo ayer, hoy y mañana y creo que si nos apoyamos verdaderamente en el Señor, si respondemos a su llamada hoy, viviremos cosas hermosas. No digo que vayamos a convertir la sociedad en cinco años, pero creo que podemos sembrar en todas partes la verdad del Evangelio. Puede que sean unas simientes muy pequeña, pero darán su fruto.

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