Perfil autobiográfico de un sacerdote comprometido con el Evangelio y con sus gentes

Luis de Lezama

Cuaderno de Emaús

Madrid, PPC, 2019

Les confieso que he transgredido la indicación previa sobre el método de lectura de este libro. Aunque indica categóricamente que “no es un libro para ser leído todo seguido”, lo he empezado en la primera página y no he sido capaz de parar hasta llegar a la última. Después, he vuelto a repasar una y otra vez, en desorden, la mayoría de los capítulos. Durante toda la lectura,  el interés que despertaron las primeras palabras ha ido aumentando a medida en que avanzaba y créanme si les digo que me han sorprendido tanto sus interesantes contenidos como su bella escritura. Sí: el libro es interesante y sorprendente porque conecta con nuestros intereses actuales, porque responde a nuestros interrogantes permanentes y porque cuestiona muchas de nuestras convicciones convencionales.

Parto del supuesto de que es una autobiografía en la que Luis nos cuenta con detalle su vida, pero, además, es una reflexión original sobre el sacerdocio cristiano. El libro es un relato, pero además, es un poema. Trata sobre el ministerio sacerdotal, pero, además, aborda unas cuestiones clave sobre Dios, Jesús, la Iglesia, el Bautismo y la oración. Se refiere a la vida que desemboca en la muerte y, también, a la muerte que nos encamina hacia la vida.

Es posible que lo más sorprendente de este Cuaderno de Emaús sea, precisamente, la profunda y aleccionadora paradoja del testimonio de un sacerdote “tradicional” que, al mismo tiempo, es “actual” porque nos habla del Evangelio y de sus amigos y amigas, porque disfruta con las cosas bellas y llora con las desgracias ajenas, porque tiene esperanzas y temores, porque celebra misas y administra negocios, porque reza y trabaja, porque cultiva el espíritu y cuida del cuerpo. ¿No les llama la atención que afirme que, cuando empezó a ganar dinero se dio cuenta de lo que era vivir en la pobreza? Y es que este párroco de Santa María la Blanca de Montecarmelo -generoso y libre- es un creyente vitalista que, sumergido a la vida actual, es un guía que, “enseñándonos a pescar” nos anima a redescubrir la verdadera identidad y la vocación cristiana, poniendo sus energías al servicio de los demás.

Luis de Lezama, hombre vitalista, escritor, poeta, periodista, empresario, creyente y sacerdote nos explica de manera clara y bella la posibilidad de vivir intensamente la vida que nos lleva a la Vida. Fíjense cómo le habla a la muerte: Déjame vivir / lo que quiere ser vivido / para enseñar a los demás / tu desengaño, / porque al que cree en Dios / ¡le das la vida.

José Antonio Hernández Guerrero

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