Una oportunidad para releer

Pablo Blanco

Joseph Ratzinger: razón y cristianismo

Madrid, Rialp                                                                     

Tienen razón los compañeros que me indican que, en estos días, lo mejor es que, en vez de leer las “novedades editoriales”, releamos algunos de esos libros que, alojados en la estantería de la sala de estar, quizás estén cubiertos por el manto del olvido. Siguiendo el consejo de mi amigo Enrique, estoy releyendo una obra que, a pesar de que han pasado quince años desde su publicación, sigue manteniendo toda su actualidad. Me refiero al libro titulado Joseph Ratzinger: razón y cristianismo. Os aseguro que, en esta ocasión, mi releectura no ha estado determinada por la afinidad de la especialidad académica del autor que, efectivamente, está relacionada con mis intereses profesionales, sino por la actualidad de los contenidos de esta obra que analiza la relación que establece “el teólogo alemán” entre fe y razón, teología y filosofía, misterio y racionalidad. Hemos de tener en cuenta que Pablo Blanco, además de filólogo y especialista en “Teoría de la Literatura”, experto en Estética y en Hermenéutica, es doctor en Teología.

Este libro, subtitulado  La victoria de la inteligencia en el mundo de las religiones, muestra y demuestra cómo Benedicto XVI ha explicado, demostrado e insistido en la importancia de la razón para asumir y para vivir los contenidos de la fe. Y es que, efectivamente, el cristianismo supone “una auténtica ilustración” y “la victoria de la inteligencia” en el mundo de las religiones. En estos momentos en los que las sensaciones y las emociones alcanzan una valoración suprema y a veces única, analizar la dimensión racional -y, por lo tanto, humana- de los valores tan importantes como la Verdad, la Justicia, la Compasión y el Amor nos resulta especialmente oportuna.

La ventaja de esta obra reside también, a mi juicio, en la claridad y en el rigor que el autor relaciona la reflexión teológica con las tareas pastorales, en la habilidad para situar la identidad cristiana con la experiencia religiosa universal y especialmente en el acierto de hacer convergentes las fuentes de las que emanan las reflexiones del teólogo Ratzinger: la fe, la razón y la historia, esos focos que iluminan el mundo y orientan las conductas humanas.

Repasemos –estimados amigos- lo libros que ya hemos leído. Recordemos cómo Santa Teresa se recreaba leyendo una y otra vez los mismos libros de caballerías; Cervantes releía hasta los papeles arrugados que se encontraba por el suelo; Borges repasaba con fruición las enciclopedias y Cansinos Assens disfrutaba volviendo a leer las mismas novelas policíacas. No se trata, por lo tanto, de comprar muchos libros, ni tampoco de leer demasiados, sino de leer los textos profundizando en sus secretos íntimos. A los alumnos de Literatura, de Filosofía o de Historia les propongo que no se limiten a desmenuzar los textos con una frialdad analítica sino que, además, los relean para alimentar sus ideas, para asimilar sus mensajes y para recrearse en el doble sentido de esta palabra.

José Antonio Hernández Guerrero

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