La fe es un recurso eficaz para descubrir que el sufrimiento es una vía para penetrar en el fondo de las realidades humanas

Pierre Amar

Fuera de servicio

Madrid, Rialp, 2020 

En estos momentos de cuarentena obligada por la pandemia de COVID-19, alcanza un singular interés este libro en el que el padre Pierre Amar, sacerdote de la diócesis de Versalles, relata con detalle y con belleza los sentimientos, las actitudes y las decisiones que él experimenta tras tener noticias del tumor que sufre y que se extiende velozmente cortando de raíz todas sus intensas actividades pastorales. Sus minuciosos análisis sobre las enfermedades nos descubren que son unos avisos que nos anuncian la muerte y que nos recuerdan que somos débiles frente a la fuerza agresora de la naturaleza. Si prestamos atención a los síntomas descubriremos que llevamos encerrados en nuestras propias entrañas a los enemigos de nuestra supervivencia.

En los detallados relatos de sus experiencias íntimas descubrimos cómo los sufrimientos, propiedades peculiares de los seres humanos, son ambivalentes prerrogativas que nos distinguen de los demás vivientes y nos afligen por sus resonancias negativas, por esos ecos profundos -racionales e irracionales- que atacan el cuerpo y que, además, hieren el alma.

Las reflexiones de este seguidor de Jesús, que interpreta el dolor no sólo con su inteligencia, con su imaginación y con su emotividad, sino también a la luz de las virtudes teologales, poseen una singular relevancia.  Nos explica cómo la fe no es una especie de droga para adormecernos ni un paliativo para que olvidemos que estamos mal, sino un recurso eficaz para que volvamos a caminar, para que descubramos que el sufrimiento es una de las vías más seguras para penetrar en el fondo secreto de las realidades humanas, una clave para conocer el sentido profundo de los sucesos, para intensificar las fuerzas que ayudan vivir de una manera más plena y, paradójicamente, para ser más felices.

José Antonio Hernández Guerrero

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