Las personas sin hogar alzan la voz para reclamar una protección social que les permita «vivir con dignidad en un hogar propio»

El acto de calle tuvo lugar en la Plaza de la Iglesia de La Línea de la Concepción.

Tras el paréntesis impuesto por la Covid-19, Cáritas Diocesana de Cádiz ha salido a la calle para apoyar a las personas sin hogar “ante la grave situación de desprotección social y falta de oportunidades en las que nos encontramos miles de personas en situación de sin hogar”. Se ha elegido la ciudad de La Línea por cumplirse este año el décimo aniversario del proyecto de calle Café y Calor y por haberse puesto en marcha en 2021 un nuevo centro de día para este colectivo.

En el marco de un flashmob simultáneo programado en numerosas ciudades de todo el país dentro de la Campaña Nadie Sin Hogar —que tiene lugar esta semana motivo del Día de las Personas Sin Hogar del próximo domingo—, personas sin hogar, acompañados de voluntarios y técnicos de nuestro proyectos de atención social, han dado lectura a un manifiesto en el que reclaman la “puesta en marcha de políticas públicas que nos faciliten recursos y herramientas para que sea una realidad que todas las personas podamos vivir con dignidad en un hogar propio”.

En el acto realizado en la Plaza de la Iglesia, se ha representado un laberinto, elaborado con cartones, para visibilizar el cartel de la campaña que expresa un sistema de protección social que no protege y que genera, en muchos casos, desconcierto y un camino sin salida.

Cáritas demanda el apoyo de la ciudadanía y de los medios de comunicación para reclamar a las Administraciones públicas la puesta en marcha de una protección social adecuada, justa y digna para todas las personas, conforme a los derechos fundamentales.

Estas son unas demandas que las organizaciones hacen suyas a partir de las reclamaciones expresadas por las propias personas sin hogar acompañadas a través de los distintos programas y recursos sociales.

Manifiesto

Este es el texto del manifiesto leído en el transcurso del acto:

Bajo el lema “¿Sin salida? Perdidos en un sistema de protección social que no protege” celebramos el próximo 31 de octubre el Día de las Personas sin Hogar. Tras 29 años de campañas seguimos levantando la voz ante la grave situación de desprotección social y falta de oportunidades en las que nos encontramos miles de personas en situación de sin hogar.

Garantizar la protección social es un derecho fundamental para salir de la situación en la que nos encontramos. Tienen que existir medidas para prevenir las situaciones de exclusión social; medidas para fortalecer y concretar el desarrollo y puesta en marcha de políticas públicas que nos faciliten recursos y herramientas para que sea una realidad que todas las personas podamos vivir con dignidad en un hogar propio, en paz y permanente.

Todos los que nos encontramos en esta situación debemos tener las herramientas necesarias para elaborar nuestro proyecto de vida y soñarnos viviendo como ciudadanos de pleno derecho.

Desde un enfoque de acceso a los Derechos Humanos y, tal y como nuestra Constitución recoge, pedimos:

A las administraciones públicas:

• La existencia de un parque público de viviendas sociales para personas y familias en situación de sin techo y sin vivienda en el estado español. La vivienda es un instrumento fundamental para que alcancemos la condición de ciudadanos con plenos derechos.

• La existencia de un enfoque de políticas de empleo para personas con un difícil acceso al mercado laboral velando por una formación adecuada. El empleo de calidad es una fuente de inclusión social y de protección frente a la pobreza.

• Garantizar la universalidad, gratuidad y el acceso del derecho a la salud de todos los ciudadanos, especialmente, a los más desfavorecidos. Los problemas de salud pueden ser tanto causa de exclusión social como efecto de la misma.

• Desarrollar unas políticas públicas de prevención del sinhogarismo, que se anticipen a la pérdida del hogar y que garanticen el acceso a los recursos adecuados.

• Una garantía de ingresos que no sólo cubra nuestras necesidades básicas, sino que también nos permita disfrutar de la cultura, del ocio y de las redes sociales.

• Una mayor coordinación entre las instituciones para paliar las consecuencias directas que tienen en nosotros y nuestras familias las distintas situaciones de exclusión social en las que nos encontramos.

A los medios de comunicación os pedimos que vuestra capacidad de transmitir sea una herramienta que nos ayude a mejorar nuestra calidad de vida, siendo sensibles a las situaciones que nos rodean, acercando a la ciudadanía nuestra realidad y desmitificando tantos estereotipos y prejuicios que tanto daño nos hacen.

A vosotros, los ciudadanos y nuestros vecinos, deciros que el sinhogarismo es siempre una vulneración de derechos que tiene solución. Superando prejuicios y miedos os invitamos a conocer las distintas situaciones personales y sociales de muchos de nosotros, para que entre todos busquemos el bienestar general por encima del particular. Que el compromiso social ayude a tener una sociedad más justa.

Es responsabilidad de cada uno comprender que no se elige acabar en la calle y una vez en ella no es fácil la salida, aunque afortunadamente hay personas e instituciones que eligen acompañar nuestra vulnerabilidad, nuestro momento actual, que dan voz y sensibilizan a la sociedad para que haya una garantía de acceso a los derechos y a una protección social real. “¿Y tú qué dices? ¡Digamos Basta!” NADIE SIN HOGAR

40.000 personas acompañadas por Cáritas

La sangrante realidad del sinhogarismo afecta de manera especialmente aguda a las cerca de 40.000 personas acompañadas por Cáritas y a las 2.500.000 personas en extrema vulnerabilidad habitacional que viven hoy en nuestro país a quienes la aparición de la Covid19 ha empujado a una realidad extraordinaria en la que las personas más frágiles y vulnerables viven con mayor crudeza la desprotección social.

Cáritas y las otras entidades sociales que promueven esta jornada constatan cada día como estas realidades de vulnerabilidad y deterioro de miles de personas y familias se agravan debido a que los sistemas de protección social han fallado y ha fragilizado aún más las ya de por sí debilitada situación de los más vulnerables.

Una consecuencia directa de las medidas de confinamiento y de mantenimiento de las medidas de protección sanitaria a causa de la pandemia fue la reducción, o cancelación automática, de las intervenciones sociales y sanitarias presenciales. Todo el sistema de protección social, ya fragilizado de por sí, se vio fuertemente resentido impactado, con lo que muchas personas con situaciones vitales muy complicadas no tuvieron otro remedio que paralizar o posponer procesos de acompañamiento personal, o de acceso a recursos y prestaciones sociales. Foto Europa Sur.

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