Las Hermandades y Cofradías celebran sus Vía Crucis de inicio de la Cuaresma

Los distintos Consejos Locales de Hermandades y Cofradías han celebrado en la diócesis sus respectivos Vía Crucis, con motivo del comienzo de este tiempo litúrgico de purificación, oración y de encuentro con Dios.

En Cádiz, el obispo diocesano, Mons. Rafael Zornoza, presidió el acto piadosos, junto a la imagen de los titulares de la cofradía de los Afligidos, el Señor de Afligidos y la Virgen de los Desconsuelos, la Santa Mujer Verónica y Simón de Cirene.

En esta ocasión, por primera vez, fueron cuatro las imágenes que dominaban la escena en el primer templo de la diócesis, representando distintas estaciones del Vía Crucis: el encuentro de Jesús con la Virgen en la calle de la Amargura; el momento en que el Cirineo ayuda a cargar la cruz a Jesús y cuando la Verónica enjuga su rostro en un paño.

En esta edición el Vía Crucis se dedicó a los donantes de órganos.

Tras su recorrido, desde la Iglesia de San Lorenzo hasta la Catedral, se plantó la parihuela delante del altar mayor. Con solemnidad y recogimiento la Catedral acogió el piadoso acto que se desarrolló con la lectura y reflexión de cada una de las estaciones, intercaladas con el acompañamiento de Stella Maris y el órgano catedralicio. Los lectores fueron el director espiritual del Consejo, el padre Marcos Peña; el ex presidente del Consejo, Manuel Cerezo; la hermana mayor de las Penas, Inmaculada Ruiz Gené; la hermana de Afligidos, Begoña Camacho; representando a los medios de comunicación, Manoli Lemos; la secretaria del Colegio de Médicos,Concepción Villaescusa; el pregonero de la Semana Santa de 2024, Fernando Díaz; el hermano mayor de Descendimiento, José Antonio Gómez; el presidente del Consejo, Juan Carlos Jurado; el delegado episcopal para las hermandades y cofradías; Rafael Guerrero, el director espiritual de Afligidos; el padre Iván Llovet; el hermano mayor honorífico de Afligidos,Joaquín Lamet; y el deán de la Catedral, el padre Ricardo Jiménez Merlo.

El obispo diocesano cerró el acto tras leer la número 14. Mons. Zornoza centró su reflexión en la belleza del Señor rota y a la vez ensalzada con la Pasión que se rememora en las estaciones del Vía Crucis. “En Cristo se encarna la belleza de la Verdad, la belleza de Dios, y abre la herida del amor. En la Cruz resplandece Su amor, y su deformidad es nuestra belleza”, expresó el prelado antes de dar la bendición.

Tal y como sucede desde la pandemia se optó de nuevo por un Vía Crucis estático y en el que no se recorrieron las naves de la Seo.

Comentarios cerrados.