El Consejo de Hermandades y Cofradías de Cádiz celebró este lunes el Vía Crucis de las hermandades y cofradías gaditanas. La Catedral de Cádiz acogió un año más el rezo piadoso. Un rezo que estuvo presidido por el obispo diocesano, Mons. Rafael Zornoza Boy.

Al igual que el pasado año, que se dedicó a las víctimas de la Covid, a sus familiares y a los sanitarios y cuerpos de seguridad, el rezo del Vía Crucis de este año tuvo como intención pedir por la paz mundial y por el fin del conflicto de Ucrania.

Así, las Estaciones de la Cruz estuvieron presididas en esta edición por la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, que presidió el altar mayor de la seo gaditana.

La imagen, titular de la cofradía de Sentencia, estrenó una túnica bordada, donada por un grupo de hermanos y devotos del Señor.

El rezo de la Vía Dolorosa, que se desarrolló con todos los asistentes sentados en sus bancos, contó como lectores, entre otros, con el propio obispo diocesano, el deán de la Catedral, el hermano mayor de Sentencia, representantes del Secretariado Diocesano de Hermandades y Cofradías, medios de comunicación, la pregonera de la Semana Santa de Cádiz de 2022, la pregonera de la Juventud Cofrade 2022, así como otros miembros de la Iglesia de Cádiz.

El acto contó con el acompañamiento musical Porta Coeli, que interpretó distintas piezas entre cada una de las estaciones.

De esta manera, tras el rezo de las catorce estaciones, Mons. Rafael Zornoza reflexionó sobre este momento en el que las Hermandades y Cofradías inician su camino cuaresmal hacia la semana de pasión. “Como discípulos del Señor estamos invitados a caminar con Él, a seguirle, a hacer nuestras sus actitudes, especialmente su deseo de amor y de obediencia para dar nuestra propia vida, como Él, para la redención y la salvación del mundo. Ahora que comenzamos la Cuaresma siempre pensamos que nos falta la última estación, nos falta ver la resurrección de Jesús. Nosotros con mucha confianza y sabiduría cristiana sabemos que el Señor ha resucitado, que está ahí. El amor en Cristo muestra su victoria con el poder de Dios cuando Cristo resucita. Que vivamos una Cuaresma en fidelidad, en esfuerzo de santidad, en búsqueda de Dios, y que podamos expresarla en nuestras calles”.

El obispo diocesano incidió en la intención de pedir por la paz mundial. “No dejemos de orar por la paz, que al final nos habla, no solamente de conflictos bélicos, sino de pasiones humanas, de intereses, de tantas violaciones de los derechos, de tanto desprecio al hombre… Que nuestra oración y nuestra vida sea la palanca que mueva el mundo hacia la paz, haciendo la voluntad de Dios”.

La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia regresó a la iglesia de la Merced por la calle Arquitecto Acero, plaza de la Catedral, calle Pelota, plaza de San Juan de Dios, calle San Juan de Dios, Jesús de la Sentencia, plaza de las Canastas, calle Merced y plaza de la Merced.

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