
La formación permanente de quienes desempeñan su labor al servicio de la Iglesia constituye una prioridad para la Diócesis de Cádiz y Ceuta. Con este objetivo, varios trabajadores del Obispado y nueve seminaristas del Seminario Conciliar San Bartolomé y del Redemptoris Mater, han participado en el Primer Curso de Gestión Económica Parroquial, una iniciativa promovida por la Conferencia Episcopal Española, en colaboración con la Universidad Eclesiástica San Dámaso.
El Administrador Apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Ramón Darío Valdivia Jiménez, ha hecho entrega de los diplomas acreditativos a los participantes, en reconocimiento al aprovechamiento de esta formación, que busca dotar de herramientas y conocimientos a quienes desempeñan responsabilidades en la administración y gestión de las parroquias.
El curso ofrece una visión integral de la gestión económica parroquial, abordando aspectos canónicos, jurídicos, económicos, contables y fiscales. Su finalidad es capacitar tanto a los párrocos como a quienes colaboran en los consejos económicos parroquiales para desarrollar una administración responsable, transparente y conforme a la normativa eclesial y civil.
Con un marcado carácter práctico, la formación ha permitido a los participantes profundizar en cuestiones esenciales para la vida ordinaria de una parroquia, desde la apertura y gestión de cuentas bancarias hasta las obligaciones fiscales, las exenciones vigentes y los procedimientos de comunicación con la administración diocesana.
Durante el acto de entrega de los diplomas Mons. Valdivia ha dado las gracias a los organizadores de esta formación y a los participantes por su esfuerzo y dedicación. «Quiero daros las gracias por el trabajo que habéis desarrollado, por la seriedad con la que estáis trabajando para el Obispado, porque ha sido un curso muy intenso. La dimensión del Obispado a veces es compleja porque tenemos que abordar asuntos que a veces son dificultosos, por eso agradezco a cada uno de vosotros esa solicitud por los que están fuera y por intentar ordenar toda nuestra realidad desde dentro. Nuestra dimensión espiritual como miembros que estamos trabajando dentro de la Iglesia es muy importante, y ayudarnos y sostenernos entre nosotros. Contad con mi colaboración para lo que necesitéis».
La participación de trabajadores del Obispado y seminaristas pone de manifiesto el compromiso de la diócesis por la formación continua de las personas que, desde distintos ámbitos, contribuyen a la misión de la Iglesia. Una preparación que no solo favorece una gestión eficiente de los recursos, sino que también fortalece la corresponsabilidad, la transparencia y el buen servicio a las comunidades parroquiales.








