
El alcalde, Bruno García, renovó este martes el compromiso de la ciudad con su Patrona y Alcaldesa Perpetua durante una solemne ceremonia celebrada en la iglesia de Santo Domingo, presidida por primera vez por el administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Ramón Valdivia
Cádiz ha renovado este 7 de octubre su tradicional y solemne Voto a la Virgen del Rosario, Patrona y Alcaldesa Perpetua de la ciudad, en una ceremonia religiosa celebrada durante la mañana en la iglesia de Santo Domingo. El acto reunió a autoridades civiles, militares y eclesiásticas, además de numerosos fieles que acudieron a mantener viva una tradición con casi tres siglos de historia.
La ceremonia estuvo presidida por primera vez por Mons. Ramón Valdivia, administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, quien durante su homilía puso el acento en la protección, la esperanza, la unidad y la solidaridad como valores asociados a la devoción a la Virgen del Rosario.
El origen del Voto se remonta a 1730, cuando el Cabildo municipal decidió expresar su gratitud a la Virgen tras el cese de la segunda epidemia de fiebre amarilla que afectó a la ciudad. Desde entonces, el compromiso adquirido a perpetuidad se ha mantenido generación tras generación como una de las principales tradiciones religiosas y civiles de Cádiz.
El alcalde de Cádiz, Bruno García, fue el encargado de renovar oficialmente el Voto en nombre de la ciudad. En su intervención, recordó que esta celebración forma parte de la memoria colectiva de los gaditanos y defendió el valor de las tradiciones como vínculo entre el pasado, el presente y el futuro.
García destacó que la Virgen del Rosario ha acompañado durante siglos a Cádiz y a sus habitantes, convirtiéndose para muchas personas en un punto de encuentro, consuelo y esperanza. El alcalde quiso, además, trasladar al acto las principales preocupaciones que afectan actualmente a la ciudadanía.
Entre ellas situó especialmente el acceso a la vivienda, subrayando las dificultades que encuentran numerosas familias y jóvenes para desarrollar en Cádiz su proyecto de vida. El regidor reclamó una ciudad en la que sus habitantes puedan «nacer, crecer, estudiar, trabajar» y formar una familia.
El alcalde también tuvo palabras para las personas más vulnerables, los enfermos, quienes viven solos, las personas desempleadas, las familias que necesitan apoyo y los jóvenes que buscan oportunidades. Asimismo, reconoció la labor de los trabajadores de los servicios públicos, los comerciantes y todas aquellas personas que, de manera muchas veces anónima, contribuyen al avance de la ciudad.
La renovación del Voto sirvió igualmente para extender la mirada más allá de Cádiz. García expresó su preocupación por las dificultades que atraviesan los habitantes de Ceuta y por las situaciones que afectan a quienes viven a ambos lados del Estrecho, y defendió la necesidad de diálogo, cooperación y solidaridad para garantizar la dignidad de las personas y la convivencia.
En este sentido, vinculó el significado de la Virgen del Rosario con la concordia y el compromiso de construir una ciudad «más solidaria y con más oportunidades», que cuide de quienes más lo necesitan y no deje a nadie atrás.
Durante su homilía, Mons. Ramón Valdivia realizó un recorrido por la historia de la protección atribuida a la Virgen del Rosario y su relación con la ciudad de Cádiz.
El administrador apostólico señaló que la celebración debe servir para recuperar la esperanza ante las dificultades actuales y llamó a reconstruir la unidad y favorecer una mirada común. En su intervención, insistió en la necesidad de superar las rivalidades y de aprender a reconocer el valor de los demás, incluso de quienes puedan ser considerados adversarios.
Valdivia defendió la confianza como un elemento fundamental para la convivencia y reclamó una sociedad capaz de reconocer el valor intrínseco de toda vida humana y de prestar una atención especial a las personas más vulnerables.
El prelado relacionó también esta protección con la experiencia histórica de Cádiz, una ciudad que, según señaló, cuenta con una larga trayectoria y una «sabiduría aquilatada» que puede convertirse en un foco de esperanza para otros. «Cádiz de nuevo se pone delante de su patrona para recuperar una esperanza, que procede del cielo para que arranque de nosotros la rivalidades y nos enseñe a buscar siempre el bien común ayudándonos y a tener la capacidad de reconocer incluso en el adversario el punto bueno que nos puede construir y hacer mejores».
En otro momento de su intervención, reclamó que Cádiz sea verdaderamente una «casa de todos» y pidió que la tradición religiosa contribuya a generar perdón, paz y misericordia. También hizo referencia a Ceuta y a las personas que viven al otro lado del Estrecho, extendiendo su llamamiento a la solidaridad más allá de las fronteras. «Le pedimos hoy a la Virgen del Rosario que en esas cuentas en las que ella va desgranando todo el misterio de la vida de Cristo, esa sangre que ha derramado su hijo y que es el vino bueno pueda alcanzar también nuestro perdón, pueda alcanzar nuestra historia para que nos miremos los unos a los otros con amor, con un amor más grande, incluso que el de a nosotros mismos, amar a Dios y al prójimo».
Tras la celebración de la misa tuvo lugar la tradicional ofrenda de nardos de la ciudad a la Virgen del Rosario, uno de los momentos destacados de esta jornada dedicada a la Patrona de Cádiz.
La programación culminará esta tarde con la solemne procesión de alabanza, prevista a partir de las 18:30 horas, que recorrerá distintas calles del centro de la capital gaditana antes de regresar al convento dominico.
El cortejo seguirá el siguiente itinerario: Compás de Santo Domingo, Plocia, San Juan de Dios, Avenida Cuatro de Diciembre de 1977, Sánchez Barcáiztegui, Manzanares, Cobos, Catedral, Pelota, San Juan de Dios, Sopranis y regreso al convento de Santo Domingo.
Con esta jornada, Cádiz vuelve a cumplir un compromiso adquirido hace casi tres siglos y mantiene viva una tradición que, más allá de su dimensión religiosa, forma parte de la memoria histórica y cultural de la ciudad.

















