
El padre Francisco Fernández Alcedo reivindica el papel de la Iglesia como espacio de acompañamiento y consuelo y pide evitar cualquier escalada de tensión entre las comunidades religiosas
El vicario de Ceuta y párroco del Santuario de Santa María de África, el padre Francisco Fernández Alcedo, ha intervenido esta mañana en la Cadena COPE para analizar la respuesta de la comunidad ceutí ante la crisis humanitaria desencadenada el pasado 30 de julio. Durante su intervención, el sacerdote ha defendido el papel de la Iglesia como acompañante de quienes atraviesan situaciones de sufrimiento y ha llamado a preservar la convivencia que caracteriza a la ciudad autónoma.
Fernández Alcedo ha asegurado que la Iglesia no puede permanecer al margen del dolor que atraviesa parte de la ciudadanía. «Ahora mismo, Ceuta está con el alma en vilo y con el corazón roto, y ante ese hecho, la Iglesia, pues no puede permanecer indiferente», ha señalado.
En este contexto, el vicario ha destacado la importancia del Santuario de Santa María de África como uno de los principales espacios de encuentro, consuelo y vida comunitaria de la ciudad. Aunque ha reconocido que los recursos materiales de los que dispone la Iglesia son limitados, ha puesto el acento en la labor de acompañamiento pastoral y en la necesidad de mantener una presencia cercana junto a las personas que están sufriendo las consecuencias de la situación.
«El deber de la Iglesia es acompañar y ver dónde está el prójimo al que, como ese buen samaritano, pues tenemos que atender una situación que nos desborda», ha explicado Fernández Alcedo, apelando a la dimensión asistencial y humana de la comunidad religiosa.
Una llamada a preservar la convivencia
Durante su intervención, el sacerdote también ha incidido en la necesidad de evitar que la crisis derive en una fractura social. Fernández Alcedo ha reivindicado el carácter plural y convivencial de Ceuta y ha rechazado cualquier escenario de crispación. «Ceuta no quiere la crispación, Ceuta sabe convivir, Ceuta es una ciudad acogedora y amante de esa convivencia», ha afirmado.
El vicario ha trasladado así un mensaje de serenidad ante la situación y ha defendido la responsabilidad compartida de las distintas comunidades religiosas para impedir que las tensiones puedan desembocar en enfrentamientos. En este sentido, ha apelado a la vigilancia y a la responsabilidad de todas las confesiones presentes en la ciudad para evitar que la situación pueda agravarse. «La Iglesia es garante de esa convivencia y es garante de que esto no vaya a extrapolarse a otro enfrentamiento», ha subrayado.
Fernández Alcedo ha puesto además en valor el diálogo interreligioso que forma parte de la vida cotidiana de Ceuta. A su juicio, la relación entre las distintas comunidades no debe entenderse como un gesto puntual o meramente institucional, sino como una realidad asentada en el día a día de la ciudad.
Con su intervención, el vicario ha querido reforzar la idea de que, ante una situación de especial dificultad, el acompañamiento, la solidaridad y el mantenimiento de los canales de diálogo resultan fundamentales para proteger la convivencia y evitar que la crisis humanitaria termine generando una crisis social de mayor alcance.



