
La Catedral de Cádiz acogió este domingo la celebración diocesana de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2026, presidida por el administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Ramón Valdivia. La jornada de este año ha puesto especialmente el foco en los menores migrantes y refugiados, bajo el lema «Incluso uno solo de estos pequeños», inspirado en el Evangelio de Mateo (18,5).
La celebración ha invitado a situar en el centro la dignidad, protección y cuidado de los niños, niñas y adolescentes migrantes, promoviendo un cambio de mirada hacia quienes se ven obligados a abandonar sus lugares de origen. El mensaje de la jornada plantea superar una visión de las migraciones basada únicamente en cifras, porcentajes o discursos políticos para reconocer el valor singular de cada persona.
La eucaristía contó con la participación de agentes y voluntarios de la Pastoral Diocesana de Migraciones, además de numerosos migrantes residentes en la diócesis, que portaron las banderas de sus países de origen. El carácter festivo e intercultural de la celebración estuvo también presente en los cantos y bailes tradicionales africanos interpretados por las Hermanas del Rebaño de María, que llenaron de música la Catedral y pusieron de manifiesto la diversidad cultural presente en la comunidad diocesana.
Durante su homilía, Mons. Valdivia recordó que la Iglesia lleva más de un siglo celebrando esta jornada. «Hoy la Iglesia celebra el día del migrante y del refugiado. No es una cosa nueva, son 112 ediciones», afirmó, antes de presentar la condición de migrante como una realidad vinculada también a la experiencia cristiana.
El administrador apostólico señaló a Jesucristo como referencia de ese camino de peregrinación y acogida. «Siendo de condición divina no hizo alarde de su categoría de Dios estando en el cielo, sino que quiso acampar entre nosotros», expresó, destacando que Cristo salió de su casa para compartir la vida con los demás.
En este sentido, Mons. Valdivia afirmó que los creyentes están llamados igualmente a reconocerse como peregrinos y a construir una comunidad que trascienda las fronteras. «No somos portadores de un pasaporte, sino de un corazón grande; no de una frontera que trata de limitar ideas políticas, sino de una misma fe que nos hace reconocernos unos y otros pertenecientes a la misma familia», manifestó.El prelado dedicó también parte de su homilía a explicar el sentido del lema elegido para esta edición, centrado en los menores migrantes y refugiados. Según señaló, se trata de personas especialmente vulnerables por su edad y por las circunstancias que acompañan a muchos de sus desplazamientos.
«Son pequeños, son frágiles, que, a veces, pueden ser manipulados y siempre son desprotegidos», afirmó. Mons. Valdivia puso como ejemplo la propia dependencia de los niños durante sus primeros años de vida para subrayar la necesidad de cuidados y protección.
«Todos necesitamos unos cuidados que son absolutamente primordiales y básicos», añadió, situando esta necesidad de protección como uno de los elementos fundamentales del mensaje de la jornada.
El administrador apostólico destacó asimismo la diversidad cultural de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, reflejada en las diferentes nacionalidades de los fieles, religiosos, religiosas y sacerdotes que forman parte de la comunidad diocesana.
«La gran fuerza de esta Iglesia es que todos somos peregrinos, que todos somos migrantes, que todos tenemos que caminar», afirmó. En este contexto, invitó a los participantes a reconocer y compartir el bien que cada persona aporta a la comunidad.Tras la celebración eucarística, la jornada continuó con una convivencia intercultural en el Centro Tartessos de Cádiz, donde los participantes compartieron un almuerzo compuesto por platos típicos de distintas culturas.
La música, los bailes tradicionales y diferentes actividades lúdicas y deportivas completaron el encuentro, favoreciendo un espacio de convivencia y fraternidad entre personas procedentes de diferentes países y culturas.
En la organización y desarrollo de las actividades participaron voluntarios del Secretariado Diocesano de Migraciones, la Fundación Centro Tierra de Todos y la Asociación Cardijn, junto con personas migrantes que participan activamente en la vida de la diócesis.
La jornada concluyó así como un espacio de celebración y encuentro en torno a la realidad migratoria, con especial atención a los menores y a la necesidad de garantizar su dignidad, protección y acompañamiento.



















